lunes, 16 de agosto de 2010

APARATO LOCOMOTOR

APARATO LOCOMOTOR

El aparato locomotor comprende el sistema esquelético, las articulaciones que unen las piezas esqueléticas y permiten el movimiento entre ellas, y el sistema muscular como motor de movimiento. El aparato locomotor precisa a su vez del sistema vascular y del sistema nervioso.


El hueso se compone de una recia matriz orgánica que se fortalece notablemente por depósitos de sales de calcio. El hueso compacto está compuesto en un 30% de su peso por matriz (compuesta por fibras de colágeno y sustancia fundamental) y en un 70 % por sales. El hueso neoformado puede tener un porcentaje considerablemente mayor de matriz en relación con las sales.


MATRIZ ORGÁNICA DEL HUESO. La matriz orgánica del hueso está compuesta en un 90 a 95% por fibras de colágeno, y el resto es un medio gelatinoso homogéneo denominado sustancia fundamental. Las fibras de colágeno se disponen primariamente siguiendo las líneas de fuerza tensional. Estas fibras confieren al hueso su gran resistencia a la tensión. La sustancia fundamental está compuesta por líquido extracelular más proteoglucanos, especialmente condroitín sulfato y ácido hialurónico. La función precisa de cada uno de ellos se desconoce, aunque ayudan a controlar el depósito de sales de calcio.

SALES ÓSEAS. Las sales cristalinas que se depositan en la matriz orgánica del hueso están compuestas principalmente por calcio y por fosfato. La fórmula de la principal sal cristalina, denominada hidroxiapatita, es la siguiente: Ca10(PO4)6(OH)2.


En las sales óseas también existen iones de magnesio, sodio, potasio y carbonato, se cree que se conjugan con cristales de hidroxiapatita en vez de organizarse por sí mismos en cristales independientes. Esta capacidad que tienen muchos iones de conjugarse con cristales del hueso se extiende a muchos iones normalmente ajenos al mismo, como el estroncio, el uranio, el plutonio, los otros elementos transuránidos, el plomo, el oro, otros metales pesados, y al menos 9 de los 14 principales productos radiactivos liberados por la explosión de la bomba de hidrógeno. El depósito de sustancias radiactivas en el hueso puede causar una irradiación prolongada de los tejidos óseos, y si se deposita una cantidad suficiente, el desarrollo de un sarcoma osteogénico (cáncer de hueso) será una consecuencia casi invariable.

RESISTENCIA DEL HUESO A LA TENSIÓN Y A LA COMPRESIÓN.

Las fibras colágenas de los huesos, como las de los tendones, tienen una gran resistencia a la tensión, mientras que las sales de calcio muestran gran resistencia a la compresión. La combinación de estas propiedades, más el grado de entrecruzamiento que existe entre las fibras de colágeno y los cristales, proporciona una estructura ósea con resistencia extrema a la tensión y a la compresión.

MECANISMO DE LA CALCIFICACIÓN ÓSEA.

La fase inicial de la formación de hueso es la secreción de moléculas de colágeno (denominadas monómeros de colágeno) y de sustancia fundamental (principalmente proteoglucanos) por los osteoblastos. Los monómeros de colágeno se polimerizan rápidamente para formar fibras de colágeno; el tejido resultante se convierte en osteoide, un material parecido al cartílago pero que difiere de éste en que fácilmente se precipitan en él sales de calcio. A medida que se forma el osteoide, algunos de los osteoblastos quedan atrapados en el y entran en fase de reposo; entonces se denominan osteocitos.

En pocos días tras la formación del osteoide, comienzan a precipitar sales de calcio sobre las superficies de las fibras colágenas. El precipitado aparece primero con intervalos a lo largo de cada fibra de colágeno, formando diminutos nidos que rápidamente se multiplican y crecen durante días o semanas para formar el producto final, los cristales de hidroxiapatita.


No se sabe qué es lo que hace que se precipiten en el osteoide sales de calcio. Una teoría sostiene que, en el momento de su formación, las fibras de colágeno están especialmente preparadas para causar la precipitación de sales de calcio. Se supone también que los osteoblastos secretan una sustancia en el osteoide para neutralizar a un inhibidor (que se cree que es el pirofosfato) que normalmente impide la cristalización de la hidroxiapatita. Una vez neutralizado el pirofosfato, la afinidad natural de las fibras de colágeno por las sales de calcio determinaría la precipitación.

PRECIPITACIÓN DE CALCIO EN TEJIDOS NO OSEOS EN CONDICIONES ANORMALES.

Aunque las sales de calcio casi nunca precipitan en tejidos normales diferentes del hueso, sí lo pueden hacer en condiciones anormales. Por ejemplo, precipitan en las paredes arteriales en el trastorno denominado arterioesclerosis, y hacen que las arterias se conviertan en tubos parecidos a hueso. De la misma manera, las sales de calcio frecuentemente se depositan en tejidos que degeneran o en coágulos de sangre viejos. Presumiblemente, en estos casos, los factores inhibidores que normalmente evitan el depósito de sales de calcio desaparecen de los tejidos, permitiendo así la precipitación.

DEPÓSITO DE HUESO POR LOS OSTEOBLASTOS.

El hueso está siendo continuamente depositado por los osteoblastos, y está siendo continuamente absorbido en las zonas donde están activos los osteoclastos. Los osteoblastos se encuentran en las superficies externas de los huesos y en las cavidades óseas. En todos los huesos vivos existe un pequeño grado de actividad osteoblástica (aproximadamente, el 4% de todas las superficies en cualquier momento, en el adulto), de forma que por lo menos algo de hueso nuevo se está formando continuamente.

ABSORCIÓN DE HUESO, FUNCIÓN DE LOS OSTEOCLASTOS.

El hueso también está siendo continuamente reabsorbido por los osteoclastos, que son células fagocitarias, grandes, multinucleadas (con hasta 50 núcleos), derivadas de monocitos o células análogas a monocitos que se forman en la médula ósea. Los osteoclastos normalmente están activos en menos del 1 % de las superficies óseas del adulto. Histológicamente, la absorción de hueso se produce en la inmediata vecindad de los osteoclastos.

LA REPARACIÓN DE UNA FRACTURA ACTIVA POR LOS OSTEOBLASTOS.

La fractura de un hueso activa al máximo todos los osteoblastos periósticos e intraóseos implicados en la misma. También se forman cantidades importantes de nuevos osteoblastos de forma casi inmediata a partir de las denominadas células osteoprogenitoras, que son células madre óseas que existen en el tejido superficial que reviste el hueso, la denominada «membrana ósea». Por tanto, en poco tiempo, se forma entre los dos extremos de fractura una gran protuberancia de tejido osteoblástico y nueva matriz orgánica ósea, seguida al poco tiempo del depósito de sales de calcio. Esta protuberancia se denomina callo.


Muchos traumatólogos utilizan el fenómeno de la sobrecarga ósea para acelerar la velocidad de consolidación de la fractura. Esto se hace utilizando aparatos especiales de fijación mecánica que mantienen unidos los extremos del hueso roto, de forma que el paciente puede continuar utilizando el hueso inmediatamente. Esto provoca sobrecarga sobre los extremos opuestos de los huesos rotos, lo que acelera la actividad osteoblástica en la fractura y con frecuencia acorta el período de convalecencia.

Funciones de los Huesos:

El hueso como tejido vivo tiene las siguientes funciones:

1. Son el soporte del cuerpo humano, y forma las palancas óseas a las cuales se fijan los músculos.
2. Protegen los órganos internos.
3. Son el almacén del 99% del Calcio en el organismo.
4. Intervienen en el metabolismo del calcio y del fósforo.
5. Intervienen en el crecimiento del cuerpo durante el periodo de desarrollo.
6. Contienen en su interior la medula ósea roja, responsable de la Hematopoyesis.

Origen y desarrollo del hueso

El sistema esquelético deriva del mesodermo.

Se forman maquetas de mesodermo y al final del periodo embrionario estas maquetas se osifican de dos maneras distintas:

1. Osificación Membranosa: Es propia de los huesos de la bóveda craneal, de algunos huesos de la cara de la clavícula. La maqueta mesodérmica membranosa es reemplazada progresivamente por tejido óseo.
2. Osificación Endocondral ó Cartilaginosa: La maqueta mesodérmica se transforma en matriz cartilaginosa, la cual es progresivamente invadida por osteoblastos que forman el hueso.

Tipos de Hueso

Existen dos tipos principales de hueso, el esponjoso y el compacto.

Clasificación de los Huesos

Según su situación se clasifican en: Áxiáles (cráneo, vértebras, costillas, esternón) y apendiculares (huesos de las extremidades).

Según su morfología se clasifican en:

1. Huesos Largos: Son aquellos cuya longitud predomina sobre el espesor y sobre su anchura. Todos los huesos largos están constituidos por las extremidades denominadas epífisis proximal y distal, y una parte media denominada diáfisis que adopta una forma cilíndrica rellena de médula ósea amarilla, y por la metáfisis que es la zona de unión entre la epífisis y la diáfisis.
2. Huesos Cortos: Son aquellos cuyas tres dimensiones (longitud, espesor y anchura) son casi iguales.
3. Huesos planos: Son aquellos cuyo espesor es inferior a su longitud y anchura.
4. Huesos Irregulares: Son aquellos cuyas tres dimensiones no tienen una armonía, ni una forma definida.
5. Huesos Sesamoideos: Son pequeños huesecillos redondos u ovalados que se desarrollan en algunos tendones para favorecer su deslizamiento o cambiar su ángulo de inserción.
6. Huesos Wormianos: Son aquellos que se quedan atrapados durante la osificación membranosa, y forman llaves en las suturas craneales.

Características Morfológicas de los Huesos

Las elevaciones lineales de los huesos se denominan crestas ó líneas. Las elevaciones redondeadas las denominamos tubérculo (pequeña y redondeada), protuberancia ó eminencia (tumefacción muy redondeada), trocánter (gran elevación roma), tuberosidad (elevación redondeada), ó maleólo (prominencia en forma de cabeza de martillo). Las elevaciones puntiformes o en aguja las denominamos espina ó apófisis espinosa.

Numero de Huesos

El numero de huesos constantes en el hombre es de 206 que corresponden 200 al aparato locomotor y 6 a los huesecillos del oído.

Además de estos huesos constantes existen huesos supernumerarios por división de un hueso que habitualmente es único, los situados en las suturas craneales y los huesos sesamoideos.

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